1- Oración de inicio. (puede ser Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Crear un clima de oración, con una música de fondo. Invitar a los padres a hacerse la señal de la cruz con agua bendita en la frente.
¿Qué les recuerda, que es lo que les surge o sienten al realizar este gesto? la entrada a una Iglesia, el bautismo. El hecho de entrar en una Iglesia y hacerse la señal de la cruz, indica el comienzo del encuentro que vamos a tener con el Señor o el comienzo de la celebración Eucarística. El bautismo, nos indica el comienzo de una nueva vida, como hijos de Dios. Por eso realizamos este gesto, para simbolizar el comienzo de una nueva etapa en nuestra vida de familia, que es la catequesis familiar.
Elementos: Agua bendita, vasija, canción de acompañamiento
Leemos el texto Bíblico de San Mateo 3,13-17.
Leyendo la Palabra, podemos hacer las siguientes preguntas:
¿Quién era Juan? ¿Cómo bautizaba?
¿Cuáles fueron los signos? ¿Qué sucede mientras Jesús estaba en oración al ser bautizado?
¿Qué comienza? ¿Por qué se bautiza Jesús?
3- Presentación de los padres y matrimonios guías. (se toma asistencia y se entrega el material)
4- Idea Central:
Jesús "comienza" su vida pública luego de ser bautizado.
La Palabra nos enseña que Jesús nació en Belén, que fue presentado al templo, y que tuvo que huir a Egipto; después a los doce años nos dice la Palabra que fue perdido y hallado en el templo en medio de los doctores de la ley; ya entonces Jesús a pesar de su temprana edad, sabía muy bien para que había venido al mundo. Desde entonces hasta los treinta años no se supo más de su vida; esto fue la "Vida Oculta de Jesús". Hacia los 30 años, Jesús dejó su oficio de carpintero, y se entregó por entero a su nueva misión; para ello, se dirigió al río Jordán para ser bautizado.
Desarrollo:
El comienzo de la vida pública de Jesús está marcado por el bautismo de Juan en el río Jordán, Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (Lc. 3, 3)
Una multitud de pecadores, publícanos y soldados, fariseos… vienen a hacerse bautizar por é; entonces aparece Jesús confundido con los pecadores, se presento como si fuera un pecador más que necesitaba bautizarse. Juan se resistía a bautizarlo, porque sabía que Jesús era el "cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Pero Jesús quiso ser semejante a todos nosotros. "El hijo de Dios… trabajo con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Catecismo N° 470 b)
En el bautismo de Jesús en el río Jordán, Dios Padre nos revela que Jesús es su Hijo “este es mi Hijo muy amado en quien me complazco”; Jesús es el verdadero salvador de los hombres prometido y anunciado por los profetas. A diferencia de nosotros que pasamos a ser hijos de Dios a partir del bautismo (antes éramos creaturas de Dios); en Jesús, desde el momento de la concepción, ya se anuncia que es el Hijo de Dios (Lc 1, 30-35)
En el bautismo, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús y lo llenó de luz, de fuerza, de alegría para cumplir su misión. Anticipa ya el “bautismo” de su muerte sangrienta; en el que se somete enteramente a la voluntad del Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados. Es por eso que Juan dice: “yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo… Él los bautizará en el Espíritu Santo y ene el fuego” (Mateo 3,11)
Al mismo tiempo, el Espíritu Santo le comunicaba a Jesús que había llegado el momento de salir a los pueblos a predicar a todos, que Él, venía a salvar a los hombres en nombre de Dios.
Además, en este momento, Dios nos revela por primera vez el Misterio de la Santísima Trinidad.
5. Resumiendo.
Para los judíos, bautismo significaba “sumergirse”; en cambio para el cristiano, el bautismo representa el comienzo de una nueva etapa, un nuevo camino, un nuevo tiempo… nacer a la vida de Hijos de Dios…
6. Compromiso.
Proponernos durante esta semana hacer la señal de la cruz en la frente a nuestros hijos
7. Oración final
Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Amén.